“Estuve 10 años trabajando en una protectora de animales donde muchos de ellos eran sentenciados”

Ya convencida de que el ayudar animales era lo mío, comencé a trabajar en una protectora de animales durante 10 años. Ahí, llegaban animales enfermos y heridos los que tenían muchas posibilidades de recibir la eutanasia: Ya sea porque la medicina tradicional no lograba darle mejoría o porque la protectora de animales no tenía los recursos para hacerse cargo de dicho animal.

Ante un escenario como este no podía quedarme de brazos cruzados y comencé a investigar alternativas naturales que pudieran ayudarlos. Descubrí que las terapias holísticas en animales tenían muy buenos resultados y empecé a aplicarlas en algunos casos de desahuciados con cáncer, leucemia felina, problemas hepáticos, insuficiencias renales y adivina… ¡FUE GRANDIOSO!

Desde ese momento solo comencé a capacitarme y a aprender más del mundo de las Flores de Bach, Masajes Shiatsu y alimentación Barf.

Fue increíble ver la evolución que tenían algunos casos que no respondían a los tratamientos convencionales.

Por toda esta experiencia, en Terapias de Luna se trabaja desde el amor, el respeto y la comprensión hacia el animal y su humano.

Cada bichillo lleva su enfermedad o problema conductual de manera diferente, por lo que es muy importante brindar una terapia que se adapte a como vive y lleva dichos padecimientos.

No todas las terapias funcionan de la misma manera con todos los pacientes.

Actualmente me encuentro en formación para seguir entregándoles siempre un excelente servicio, así que pronto podrán contar conmigo como terapeuta felina y acupunturista para animales.

¡Un abrazo grande y muchos ronroneos!

Tamara Navarro

Terapeuta Holística en animales.

En la vida de todo ser humano, siempre hay una experiencia que condiciona lo que haremos a futuro. En mi caso, fue la llegada de mi gatita Luna cuando yo solo tenía 16 años.

Siempre he sentido una conexión con los animales, desde que nací. Luego de que Luna llegará a mi vida, apareció Perla y desde ese momento no dejamos de agrandar la familia.

Sin embargo, Luna fue la que desencadenó todo. Si antes sentía que quería trabajar con animales, con su llegada me di cuenta de que mi vocación estaba en querer ayudarlos.

Me volví más consciente y desperté ante situaciones de abandono y maltrato. Así que comencé a rescatarlos, cuidarlos si se encontraban enfermos y luego buscarles un hogar que los amara tanto como yo amo a mis michis.

Como suele pasar a las personas que hacen este tipo de labores, muchos se quedaron viviendo conmigo y la familia era cada vez más numerosa ¿Te ha pasado algo así?

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